Carlitos levanta un trapo rojo caído en la calle. Se pregunta qué será eso, y de quién será, cuando súbitamente se encuentra encabezando, sin saber cómo, sin saber por qué, una manifestación obrera que choca con la policía.
Tiempo modernos es la última película de este personaje. Y Chaplin, el papá, no solo está diciendo adiós a su querible criatura. También se despide, para siempre, del cine mudo.
La película no merece ni una sola mención al Oscar. A Hollywood no le gusta nada la desgraciable actualidad del tema. Ésta es la epopeya de un hombrecito atrapado por los engranajes de la era industrial, en los años siguientes a la crisis del 29.
Una tragedia que hace reir, implacable y entrañable retrato de los tiempos que corren: las máquinas comen gente y roban empleos, la mano humana no se distingue de las demás herramientas, y los obreros, que imitan a las máquinas, no se enferman: se oxidan.
A principios del siglo diecinueve, ya había comprobado lord Byron:
-Ahora es más fácil fabricar personas que fabricar máquinas.

Eduardo Galeano
Espejos, una historia casi Universal
Edit. Siglo XXI, 2008
Escrito por Valeria Di Croce