Pienso en aquella certera frase de Paul Nizan: No hay una gran obra que no sea una acusación del mundo. La vida del Che Guevara, tan perfectamente confirmada por su muerte es, como toda gran obra, una acusación contra el mundo, contra un mundo, el nuestro, que convierte a la mayoría de los hombres en bestias de carga de la minoría de los hombres y condena a la mayoría de los países a la servidumbre y la miseria en beneficio de la minoría de los países. Es, también, una acusación contra los egoístas, los cobardes y los conformistas que no se lanzan a la aventura de cambiarlo.
Porque la muerte del Che, de ahora en adelante, habrá que merecerla
Fragmento
Año 1967
Eduardo Galeano (Nosotros decimos No – crónicas 1963-1988 )
Edit. Siglo XXI